domingo, 15 de julio de 2012

ENFRENTANDO LA EMERGENCIA ESPIRITUAL, PARTE 3....




Enfrentando La Emergencia Espiritual

Parte 3

por Daniel Jacob


Niños Demoníacos. Ese sí que es un término con carga, ¿no? Si alguna vez fue el momento de hablar de ellos, en todas esas “viejas formas familiares”, fue en el año 2006. Para ser exactos, el 6 de junio de 2006. 6.6.6. Y, fiel a lo suyo, Hollywood emitió otro asqueroso capítulo más de la vida de “Damián”. Engendro del Diablo. Hablamos un poco acerca de los Chicos Demoníacos en la primera parte, pero hay mucho más para decir. ¿Qué pasa con esos chicos, de todos modos? Cada familia parece conocer a alguno, o tener alguno. “Lizzie Borden tomo un hacha y le dio 40 golpes a su madre. Cuando vio lo que había hecho, le dio 41 al padre.” 

Nuestro Sistema del Servicio Social está lleno de ellos. En los viejos tiempos, los llamábamos “Ovejas Negras”. Salieron de la película “Poltergeist” en la que esa niñita es arrebatada por espíritus curiosos, inquietos, atraídos por la “luz” que vieron en ella. ¿Recuerdan la frase clave que dijo en esa película?  “Ellos están aquí.” Luego de eso, se desató el infierno. Después vino “Poltergeist 2” y la misma niña pequeña (solo un poco mayor ahora) tuvo la oportunidad de darles un nuevo informe a Mami y Papi: “¡Ellos volvieron!”

¿No es interesante? Cuanta más lealtad le jura nuestro mundo a la “luz” (hablando en sentido moral) más oscuras se vuelven las cosas. Que el cielo nos proteja si el Gobierno de los EE.UU. decide declararle la Guerra a la Oscuridad. Todo aquello a lo que le declaramos la guerra de ese modo, tiende a multiplicarse. Hay una frase famosa que lo explica: “Aquello a lo que nos resistimos, persiste.”

La palabra “Demonio” tiene una derivación en Inglés Antiguo (entre otras): “Daimon”, que significa “maestro o guía”. Pero son muy pocos los que se atreven a pensar en los demonios como maestros o amigos. Cuando un espíritu colérico o rebelde brama desde un niño, nuestro primer paso es tratar de controlar o contener la energía. Le decimos al niño: “¿Qué tienes?” Después de todo, queremos ser justos. Quizá esa oscuridad en particular no le pertenece al niño tampoco (ya hemos determinado que no nos pertenece a nosotros). Quizá una “fuerza maligna” lo atrapó a él o a ella o sus propósitos. Esa, por cierto, fue la actitud de apertura para  esa madre apesadumbrada en la película de 1973 que es un clásico: “El Exorcista.”

¿Se acuerdan de ella? ¿De la pequeña Megan MacNeil? Buenos ÉSA ES una niña que no querrían que durmiese en el mismo corredor que ustedes. Ella realmente sabe como “mecerse” con la cosa negra. Su madre la llevaba a neurólogos, psiquiatras, consejeros e incluso sacerdotes, administrándole tratamientos de shock, exorcismos, buscando deshacerse de lo que fuese que ella vio trabajando en su hija. Todo para nada. Nada puede detener la revelación de una idea cuando le llegó el momento. 

EMERGENCIA (1) 

Hablamos antes respecto al uso paternal de la frase: “¿Qué tienes?”  Esa es una forma de encarar la apariencia de un Niño Diabólico. Algo “ajeno” tiene que haber entrado y apoderado de ella. Luego de jugar con el Tablero de la Ouija en “El Exorcista”, la pequeña Megan comenzó a hacer toda clase de cosas divertidas: arrojar sopa de arvejas, gritar frases sexuales pervertidas, tocarse a sí misma de maneras locamente inapropiadas y, por supuesto (mi favorita), desplazar muebles por la habitación con sólo mover la mano. ¡Hay quienes clasificarían esto definitivamente como una Emergencia Espiritual! ¡Llamen al ejército!

Ahora hablemos de otra forma de ver las cosas. Estoy hablando de lo que se ha denominado “La Mala Semilla”, el EMERGER  de una energía en la vida de un niño que no ha estado visible por una o más generaciones. Las vidas de los niños muchas veces son representadas de modo que a los antiguos secretos de familia se les permita reaparecer en ellas. En la novela de William March mencionada arriba, la pequeña Rhonda, de 8 años de edad, comienza a exhibir el mismo comportamiento asesino que se vio en su abuela, olvidada hace tiempo. La diferencia entre la respuesta de la madre de Rhonda y Megan Macneil es muy evidente. La primera encontrará sus repuestas al mirar internamente, RECORDANDO y ACEPTANDO LA ENERGÍA, en tanto la otra simplemente se preocupaba por sacarle esa “cosa” a su hija (fuera lo que fuera), para que pudiese volver a ser la de antes.


Uno de los propósitos en la sociedad de un “Niño Demoníaco” es la interrupción de las cosas como fueron siempre. Como dijimos antes, un Demonio es un maestro, un guía. Fundamentalmente, ellos se preocupan de explorar por ahí en la sociedad, buscando “resquicios” en nuestra armadura colectiva. Cuando encuentren una abertura, explotarán la conexión hasta que la sociedad sea capaz de reparar el daño en su Velo Colectivo, o integrar esa nueva energía para que se pueda volver más fuerte, más expandida. 

Otra forma de describir al “Ángel de la Muerte” en nuestro mundo es la Ley de Entropía.  Ella afirma que “Sea lo que sea que exista en un momento del tiempo, comenzará lenta y firmemente a irse al infierno a menos que se haga un esfuerzo concertado para evitar que eso ocurra.” Cuando algo deja de ser importante para alguien o para la sociedad en la que vive, las personas se vuelven complacientes y displicentes. A medida que esa condición se profundiza, el “Ángel de la Muerte” comienza a avanzar para quebrar esa sociedad en particular. Los Niños Demoníacos, cualquiera sea la forma que tomen, son heraldos de una “visita” inminente de esa Fuerza de Entropía; Santos Inquisidores para los que habitan la Tierra, anunciándoles a todos los que quieran escuchar: “¡Algo salió mal con nuestra Comunidad y nuestra Forma de Vida!”

CONTÁNDOLO TAL CUAL ES

Cualquiera que tenga que vérselas con las personas jóvenes tiene su propia idea personal de lo que constituye un “Niño Demoníaco”. Para algunos, son los que usan drogas: marihuana, aceleradores, cocaína o heroína. Para otros, son los que se colocan maquillaje gótico y visten ropas negras. Sin embargo, otros se entusiasman mucho cuando esos chicos se niegan a comprometerse con la sociedad buscando un empleo lucrativo, o aquellos que se rebelan contra el gobierno y condenan cualquier guerra que esté ocurriendo en ese momento.  Todo lo que podríamos considerar “negativo” en este mundo existe por una de dos razones. Ante todo, existe para servir como contraste a lo que sea que consideremos  “positivo”. ¿No es verdad que el diamante brilla con todo su esplendor cuando se lo exhibe contra un fondo negro? Lo mismo ocurre en la sociedad. Nunca tenemos en cuenta lo maravilloso y poderoso que puede ser el sistema de leyes hasta que las rompen, lo que lleva una rápida y apropiada ejecución para equilibrar y corregir la situación.

En segundo lugar, la negatividad existe para exhibir los “resquicios” en nuestra armadura colectiva de la que ya les hablé, una cantidad de desigualdades y fachadas débiles que se perpetúan en nombre de la “decencia pública” o la ley y el orden. Cuando se las desafía, simplemente se caen, revelando una gran BRECHA entre quiénes decimos que somos y cómo nos estamos comportando diariamente.
Las personas buscan permanecer “sanas” porque saben que  esa “enfermedad” potencial los rodea por todas partes. Si bajan la guardia, la enfermedad afluirá al interior, llevando el caos a sus cuerpos y haciendo trizas el trabajo de su vida. De cierto modo, podríamos decir que las Fuerzas Demoníacas son cruciales si la sociedad va a permanecer vital y fuerte. Por eso nuestros gobiernos siguen declarándole la guerra a las cosas: Pobreza, Ignorancia, Drogas, Terrorismo. Aprendieron  hace mucho que nada solidifica los lazos sociales como reunirse juntos para luchar contra un “enemigo” común.

Los Niños Demoníacos tienden a “contarlo tal cual es.” Si la escuela es aburrida, lo dicen. Si la sociedad es laxa e hipócrita, lo toman y nos lo refriegan en la cara. Muchas veces los odiamos por ello, pero aprendemos. Miren las lecciones de la Escuela Secundaria Columbine. Todo ese asunto fue un espectáculo de horror, pero produjo más cambios sociales que cualquier otro acontecimiento anterior o posterior.

Si nos negamos a escuchar a estos chicos, ellos toman sobre sí las mismas cualidades que estamos negando y se revisten de ellas para nosotros, sólo para poner de manifiesto su punto de vista. Actualmente, muchos de esos niños ni siquiera se dan cuenta de lo que están haciendo o por qué lo hacen. Sencillamente actúan por impulso, mediante la inspiración de alguna voz interior que los incita a avanzar en su “tarea” asignada.

VOCES, GRITANDO EN EL DESIERTO

Hablemos de unas pocas lecciones más que nos son traídas por los así llamados Niños Demoníacos.

TDAH (Trastorno de Déficit de Atención Hiperactiva): El chico parece no poder sentarse quieto. Siempre está corriendo de aquí para allá, gastando grandes cantidades de energía que parecen fluir de alguna fuente desconocida.  Hace que la vida de sus padres sea miserable, es desobediente en la escuela y generalmente hace estragos dondequiera que va.  Estos chicos obligan a sus padres a agotarse tratando de mantenerlos a raya o a SALIRSE DE SÍ, buscando ayuda en la comunidad que los rodea.

Reconozcámoslo. Se necesita una aldea para criar a un niño. La apariencia de “Demonio” en un sector de la ciudad es una señal de peligro para todos. Debería ser un lugar de concentración para todos también. Uno de los temas que se encaran en las familias de niños con TDAH es el orgullo personal.  Se necesita mucho valor para que las personas busquen ayuda en la sociedad actual. Se necesita aún más para que la sociedad finalmente despierte y escuche sus gritos y comience a actuar. En el CD de los Niños de las Estrellas, hago la siguiente afirmación acerca de esta situación en particular: 

“Esa condición llamada “TDAH” (Trastorno de Déficit de Atención Hiperactiva), un agente depresivo importante en estos momentos para algunos Niños de las Estrellas, es sencillamente una manifestación temprana de lo que vendrá, manifestado fuera de época. Los “síntomas” de los niños con TDAH simplemente se corresponden con las energías de sus padres, su entorno social inmediato o sus  guardianes principales. Son reflejos del lado de la  sombra (temas internos reprimidos) de los que tienen que vérselas con ellos,o de la sociedad como un todo. Una sociedad que tiene niños que actúan sobre todo lo que les viene a la mente, es un establecimiento que está “fracasando en actuar” en temas fundamentales que gritan en sus propias mentes. ESE, de hecho, es el verdadero déficit de atención. Medicar al niño sólo anula una lección importante. Compra tiempo para lo establecido, pero ¿estamos utilizando ese tiempo para nuestra mayor ventaja?”

La depresión mayor, el trastorno bipolar: hay una gran población entre esos jóvenes que se llaman a sí mismos “Vampiros”. Viven de noche, se visten de negro y se enfocan intensamente en la muerte, la transformación y las cosas con las que se choca de noche. En nuestra sociedad actual, la depresión clínica (2) ciertamente debe ser considerada el “vampiro” actual. En sentido espiritual, la energía física se relaciona con la sangre física que fluye por nuestras venas. Algo está chupando la “sangre de vida” de las personas en la sociedad actual a juzgar por nuestras estadísticas sobre la Depresión, especialmente en los jóvenes.

La etiqueta más reciente que se les está poniendo a los Niños (y Adultos)  Demoníacos es “Trastorno Bipolar”. Abarca todos los últimos estudios científicos de los que fueron descubiertos “siendo raros” y los envuelve en un diagnóstico singular, que es tratable mediante el uso de medicación. El único problema con esta forma de tratamiento es que los pacientes siguen dejando de tomar los medicamentos. Cuando se les pregunta, alegan “Esos malditos medicamentos me hacen sentir que no estoy vivo.”

La bipolaridad actual es muy similar a la Naturaleza Chamánica que se ve en varias sociedades indígenas. Un Chamán es un “Hombre o Mujer Santo”, al que también se refieren como “Curandero”. El pensamiento indígena acerca de Otro Mundo, el reino de los Dioses, es que es un reino de UNIDAD. Los Dioses o espíritus son tanto masculinos como femeninos en uno. Aunque un espíritu determinado se puede manifestar ante un humano ya sea con carácter masculino o femenino, en su núcleo tiene AMBOS géneros.

Esta idea de ser “Ambos en Uno” es la esencia misma de lo que significa “Bipolar”. En mi opinión, nunca llegaremos al fondo de la Enfermedad Bipolar con sólo medicarla. Todo el argumento de que esos medicamentos “compensan los químicos que faltan” en el cerebro de una persona se desmoronan a la luz de la evidencia clínica. Si esas píldoras realmente “compensasen” lo que le falta a alguien, ¿por qué iban a dejar de tomarlas los pacientes? A decir verdad, ellos simplemente bloquean el acceso al “otro” en una persona, para que  pueda volver a manifestar una naturaleza singular (separada).  Sin embargo, luego de abatido el caos inicial, el paciente comienza a sentir un “dolor fantasma” en su interior, un recuerdo del PODER que una vez fluyó a través de él. Entonces, el ciclo vuelve a comenzar.

Hay mucho más que decir acerca del “Chamanismo” y el fenómeno de los “Niños Demoníacos” en la sociedad actual. El mes que viene continuaremos con nuestra lista de las manifestaciones que se observan en estos niños y luego discutiremos cuál podrá ser el propósito real para que ellos estén apareciendo entre nosotros en este momento. Es una investigación en marcha y sus comentarios y preguntas siempre son bienvenidos.


(1)               Emergence-see (ver emerger)
(2)               Ver Enfrentando la depresión

© 2007, Daniel Jacob  www.reconnections.net  daniel@reconnections.net
Publicado en PlanetLightworker
Título en inglés: Dealing with Spiritual Emergency . 
Part 3
Traducción: Susana Peralta
Sitio oficial de Daniel Jacob en español: wwwManantialcaduceo.com.ar/libros.htm

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