viernes, 6 de junio de 2014

MARIA DE NAZARETH, CUANDO MANIFESTAIS EL AMOR DIVINO ME ENTREGAIS PETALOS DE ROSA, POR MARIA RUSO





MARIA DE NAZARETH
CUANDO MANIFESTAIS EL AMOR DIVINO ME ENTREGAIS PETALOS DE ROSAS
 POR MARIA RUSO (ADEHENNA)
6-6-2014

¡Soy vuestra Madre!
María Reina de los Cielos y de la Tierra
Adorados niños de mi corazón, mi presencia se hace  presente a pedido de mi fiel canal,  y se manifiesta a través de mi signo indiscutible el sol,  giros y giros,  producen  un  prisma de múltiples colores, es un  arcoíris de luz,  que ya en  estos tiempos es muy familiar verlo, porque las energías  existentes son  claras y notables.

En  vuestros cielos esta la respuesta a todos los acontecimientos  que se vienen produciendo y los que vendrán  próximamente,  que serán  mas intensos,  y debéis preparad,  vuestro equipaje de luz, con  mayor intensidad. 

La ascensión  ya es un  hecho visible,  todo se modifica y se cambia muy vertiginosamente, pues vuestra presencia de luz se hace más visible en  la humanidad,  y la notoriedad de la inconformidad se hace pública,  estáis transformando todo a vuestro paso,  y eso me alegra de sobremanera. 

Estáis manifestando vuestra divina presencia, reconociendo quienes sois,  y cada vez, que manifestáis el amor divino me entregáis pétalos de rosas.
Os recibo entre mis manos y me lleno de ellos,  tan  suaves y tersos como jamás imagine.
Son  tan  puros,  porque provienen de corazones colmados de amor divino. 

Vosotros sois los tesoros de amor que tanto he añorado, estáis siendo receptáculos cristalinos y se os ve reflejado en  vuestros actos.
En  la elección  minuciosa,  y cuidada y os dejáis llevar  por los impulsos del corazón.
Cada muestra de amor,  es un  pétalo rosa,  blanco amarillo, rojo del color que queráis,  estáis formando las rosas de mi jardín.
Os recordare un  pasaje de mi amado Jesús,  en  mi bello Nazareth.

Mi Jesús,  fue como humano muy bello como hombre y como ser,  un  día cuando, el tenia 20 años,  muy joven,  me acompañaba al mercado, su presencia,  no pasaba desapercibida, su andar era de un  rey,  muy alto,  y a su paso los mercaderes le ofrecían  las mercancías, algunos se quedaban  atónitos con  su presencia,  y hasta se detenían  sin  decir nada, yo paseaba junto a el, y cuando me interesaba algo  que necesitábamos para nuestra casa, el mercader lo miraba a el,  no podía especular con  su presencia,  su presencia no era de este mundo,  irradiaba la luz,  la certeza,  la convicción  plena de quien era en  verdad,  y esa presencia la llevaba a todas partes. 

Me decía Immi,  “es mi Padre,  que me indica mi proceder, mi actitud,  y mi sentir”.
Hasta el propio Pilatos titubeo, y sabia que debía continuar con  su crucifixión.
Una  gran  misión  de luz.

Adorados niños,  de mi corazón, estáis en  mi corazón  de Madre,  sois  templos de  divinos y vivientes. Ya estoy con  vosotros, y los acontecimientos se aproximan.
La Ola de luz,  se derrama por toda la faz de la tierra, anclaos a mi luz,  anclaos a mi corazón  inmaculado.
Este es el tiempo de estar listos, para todo, por esto las voces del Cielo se hacen  presentes, y las escucháis,  son  las trompetas  con  sonidos sórdidos,  a veces,  y agudos, que anuncian los cambios
 Debéis estar atentos y cantad de gozo,  y alegría.
Llevad la luz que proviene de vuestra alma,  guiaros por el sentir de vuestro corazón. 

Estoy muy feliz,  mis niños amados,  porque reconocen  vuestra presencia de luz,  y llevad a todos los confines de la tierra vuestra luz anclando al amor divino que perdurara para  siempre.

Trabajad en  vuestra hermosísima misión, trabajad en  vuestros corazones, sus deseos más puros,  para el bien  de las almas.  

Amados hijos,  amados niños,  os cubro con  Mi manto, de la Gracia,  os amo y os resguardo en  mi regazo de Madre.


  

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